Egresado del SENA transforma su talento artístico tras formarse en el Técnico en Elaboración de Audiovisuales.
La música y el deseo de crecer llevaron a Luis Carlos Andrade Rivas a encontrar en la formación técnica el impulso que necesitaba para profesionalizar su talento y proyectar sus sueños más allá de su territorio
Quibdó, 17 de febrero de 2026. Luis Carlos Andrade Rivas tiene 28 años y vive en el barrio El Caraño, en la comuna 1 de Quibdó. Su historia es la de muchos jóvenes del territorio que, movidos por el arte y la perseverancia, deciden apostarle a la formación como camino de transformación.
Apasionado por la música y consciente de las limitadas oportunidades en el campo audiovisual en su entorno, encontró en el SENA ese complemento que sentía que le hacía falta a su vida artística.
Cuando se abrió el Técnico en Producción de Contenidos Audiovisuales, Luis Carlos no dudó. Vio en esta formación una oportunidad real para fortalecer sus conocimientos, adquirir herramientas técnicas y no perder tiempo en procesos improvisados. La falta de recursos y saberes específicos lo impulsó a tomar la decisión de inscribirse, convencido de que debía convertirse en un gran audiovisual para mejorar la calidad de sus contenidos y proyectar su talento más allá de las fronteras locales.
Durante su paso por el SENA, no solo aprendió sobre técnicas y herramientas audiovisuales, sino que vivió experiencias que marcaron su crecimiento personal y profesional. Una de las más significativas fue su primera vez en un escenario, donde los aplausos confirmaron que iba por el camino correcto. Cada actividad, cada reto y cada aprendizaje se convirtieron en un impulso para seguir soñando y trabajando por llevar su música a muchos países.
Hoy, Luis Carlos reconoce que el Técnico jugó un papel fundamental en su proceso: fortaleció habilidades empíricas, mejoró la forma en que gestiona sus redes sociales y le permitió convertirse en apoyo para otras personas que también buscan crecer. Aunque actualmente se encuentra en un nivel empresarial micro, tiene claro que esto hace parte de un proceso mayor.
“El SENA fue la puerta que me permitió llevar mis habilidades a otro nivel; hoy trabajo mejor mis contenidos, apoyo a otros y sigo soñando con llevar mi música a muchos países, porque vale la pena soñar despiertos escuchando solo los latidos del corazón, amor e instinto”, expresó Luis Carlos Andrade, egresado SENA.
